Análisis Yakuza: Like a Dragon

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Análisis Yakuza: Like a Dragon, diversión en su máxima expresión

Aunque puede que haya cambiado de localización e incluso sistema de combate, nos encontramos ante la entrega de Yakuza más divertida y compleja hasta la fecha.

Plataforma analizada: Xbox One
Fran Pineda
05/11/2020 09:44
No lo tenían nada fácil tras las últimas entregas, pero SEGA se ha vuelto a coronar con la saga Yakuza. Like a Dragon apuesta por cambios tan notorios como el sistema de combate, sustituye también la ciudad, pero se mantienen fieles a su estilo único: diversión pura y dura. Una entrega que atrapará por igual a los fans más acérrimos de la marca, pero que se convierten también en un producto terriblemente adictivo para los neófitos en la franquicia.
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Análisis Yakuza Like a Dragon: Yokohama se convierte en un parque de atracciones

Este análisis corresponde a la versión de Xbox One de la actual generación. Actualizaremos este contenido en los próximos días con los detalles de la versión de Xbox Series X|S.

Yakuza: Like a Dragon es una de esas entregas, la séptima más concretamente, que denota el afán de un estudio por seguir ofreciendo a los fans de una marca diversión sin límites, pero con cambios interesantes transmiten la sensación de una experiencia familiar a la par que renovada. Desde el sistema de combate, pasando por la adictiva y cada vez más interesante historia que se desarrolla en torno al protagonista, quien también se estrena en la saga.

Y es que Ichiban Kasuga es el vivo ejemplo de que la saga Yakuza es capaz de ofrecernos sorpresas impagables. En esta ocasión sus creadores han optado por un personaje que, atentos, es un auténtico amante de los videojuegos. Poco tardaremos en darnos cuenta de su pasión por la industria, especialmente los JRPG en las conversaciones previas a los combates y en las que tengamos con otros personajes. Sumado a su descarada personalidad tenemos como resultado uno de los personajes más memorables que se recuerdan de la marca, con una evolución espectacular y en la que no podrían faltar su grupo de aliados.

En líneas generales y sin entrar en spoílers, la historia de Yakuza: Like a Dragon atrapa desde el principio. Cierto es que se cuece a fuego lento, tal vez demasiado. Abundan sobremanera las escenas cinemáticas y las misiones principales protagonizan la gran mayoría de las primeras horas de juego, pero no por ello consiguen que desconectemos de lo que nos cuentan. No podía faltar el humor y parodia constante a la cultura japonesa, marca insignia de la saga, apostando a la vez por toques mucho más maduros y adultos de los que estamos acostumbrados a ver en la IP.

Yakuza: Like a Dragon

Yakuza: Like a Dragon

Con una Campaña que puede alargarse perfectamente entre las 30 y 40 horas, que se disfruta de principio a fin, realmente la extensión de Yakuza: Like a Dragon es casi incalculable si decidimos mimetizarnos con la vida de cualquier japonés, esté o no metido en la yakuza; factor que trataremos a continuación.

Un juego de incalculable diversión, un tributo (y parodia) a los JRPG clásicos

Yakuza: Like a Dragon puede parecer una entrega más de la saga a simple vista, pero quedarnos con eso sería tan solo rascar la superficie. Lo nuevo de la franquicia es mucho más, disparando aún más si cabe las cotas de diversión que pudieran ofrecernos capítulos anteriores.

Tenemos una gigantesca ciudad que, vaya por delante, cuenta con varias taras. Realmente hablamos de varios los puntos flacos del programa. Los puntos de destino suelen estar bastante alejados unos de otros, por lo que nos tocará ‘patear’ calles y barrios durante extensas caminatas. Un trayecto que si bien se disfruta, no os voy a engañar, una vez la trama coge un ritmo endiablado puede resultar pesado. Como ya mencioné líneas atrás, otro de los puntos negativos hace referencia al tiempo que tarda Yakuza: Like a Dragon en dejarnos esa libertad para explorar y hacer lo que literalmente nos venga en gana. Con paciencia y dejándonos atrapar por los personajes y argumento se hace sin duda muy llevadero, pero avisados quedáis.

Yakuza: Like a Dragon tiene una facilidad pasmosa para que 30 minutos de juego se conviertan en 3 horas de juego ininterrumpido que pasan en un suspiro

Ahora sí y sin más dilación toca tratar lo que realmente hace grande a esta entrega de Yakuza: DIVERSIÓN. Así, en mayúsculas. Pasaremos horas conociendo personajes de la trama principal e involucrándonos con las misiones, pero donde realmente Yakuza: Like a Dragon se disfruta es en la libertad que podemos tomarnos para explorar a nuestras anchas la ciudad.

Los minijuegos son una de las señas de identidad de la marca, no cabe duda, y desde el estudio responsable de la obra han querido ir un paso más allá. Hay absolutamente de todo. Desde los clásicos karaokes, hasta carreras de karts. Sí, habéis leído bien, ¡carreras de karts! Por si fuera poco, contamos también con la gestión (literalmente) de un negocio que tendremos que llevar poco a poco, desde cero y alcanzar la fama y popularidad entre las calles de la ciudad. Exámenes, minijuegos enfocados a no quedarnos dormidos en el cine y un sinfín más de ‘pruebas’ que no vamos a desvelaremos por aquello de la primera impresión.

Yakuza: Like a Dragon

Yakuza: Like a Dragon

Las misiones secundarias no se quedan atrás. Todas y cada una de ellas tienen su propio encanto, trasfondo y dejando momentos únicos que recordaremos a lo largo de la aventura, destacando su cuidada trama y personajes. Un motivo más que indica el cuidado que ha puesto el estudio en que Yakuza: Like a Dragon no sea una mera copia o refrito a la ligera de anteriores episodios.

Si bien es cierto que Yakuza: Like a Dragon puede haberos transmitido en el texto esa sensación de novedad, tanto por trama o entorno, no es hasta que llegamos a los combates cuando nos encontramos con esa grata sorpresa. Haciendo referencia a la pasión de Ichiban por los JRPG, Yakuza: Like a Dragon deja de lado el estilo Beat’em Up para apostar de lleno por el sistema por turnos.

¿Se siente bien a los mandos? Mucho. ¿Es divertido y alocado? No sabéis cuanto. Los combates son ágiles y los amantes del género tardaréis apenas unos segundos en daros cuenta de que puede recordar a clásicos instantáneos como Persona 5. Pero la saga de Atlus no es la única referencia, también lo son Final Fantasy V o Dragon Quest. Tenemos los trabajos de la quinta entrega de la saga de Square Enix, basados en profesiones reales y cada una de ellas con sus propios atuendos por supuesto. Se ha sumado a todo ello animaciones y elementos clásicos de los JRPG que entusiasmarán a los veteranos del género quienes no podrán reprimir una carcajada.

Tal vez su único defecto es la dificultad, a la par que escasa complejidad en unos combates que si bien son divertidos pecan de innecesarios en muchas ocasiones. Yakuza: Like a Dragon no pretende ser un juego en el que nos quedemos atascados en un enfrentamiento de la trama principal, tienes la sensación constante de evolución pero un pico más de dificultad hubiera sentado a las mil maravillas a Ichiban y compañía, por aquello de evitar sentirnos excesivamente poderosos.

Yakuza: Like a Dragon

Yakuza: Like a Dragon

Por otra parte, y aunque insistimos que nos ha encantado el rumbo que ha tomado Yakuza con la introducción del sistema de combate por turnos, éstos pecan de ser bastante básicos. Podíamos imaginar que, junto a la escasa dificultad, nos encontraríamos con un sistema poco profundo, pero no tanto.

Una carta de amor a la saga y el mejor episodio para iniciarse en ella

Aunque los cambios pueden parecer notorios y los más devotos fans de la franquicia puedan tener sus dudas, Yakuza: Like a Dragon es un juego que se disfruta de principio a fin. Atrapa sin remedio a nada que os sintáis medianamente atraídos por la cultura japonesa, ni que decir tiene si sois conocedores de la IP. La trama está mucho más elaborada, tanto en variedad de situaciones como construcción de personajes, con momentazos que recordaréis casi como los mejores de la saga.

Los neófitos en Yakuza también están de enhorabuena. La historia de Ichiban es una magnífica puerta de entrada en la marca. El sistema de combate por turnos fluye genial desde el primer momento, y a pesar de su escasa complejidad y reducida dificultad, seguiremos pasándolo en grande hasta la conclusión del título.

Pero es por mucho en la libertad de acción para movernos y hacer lo que nos plazca en la ciudad donde Yakuza: Like a Dragon se convierte en una obra terriblemente adictiva. Uno de esos juegos en los que 30 minutos se convierten en 3 horas pegados a la pantalla y ni te has enterado de que ha pasado el tiempo. Explorar Yokohama, involucrarnos con su gente y disfrutar de las diferentes actividades que nos tiene preparada la urbe es, a nuestro juicio, una de las experiencias más divertidas de lo que va de 2020.

8.5

Lo mejor

Engancha desde el principio, ofreciendo personajes y situaciones memorables

Aunque tarda en ofrecer libertad, una vez lo hace no querrás soltar el mando gracias a sus infinitas posibilidades

La trama, que destila humor por los cuatro costados, apuesta también por un tono más adulto y maduro

Lo peor

Algo más de dificultad no le hubiera sentado nada mal, tardamos muy poco en 'chetarnos'

Aunque divertido, el sistema de combate es simple hasta extremos insospechados

El sistema de trabajos está muy desaprovechado, podría haber dado más de sí

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