Análisis Wolfenstein II: The New Colossus

(Pc, PS4, One)

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Wolfenstein II: Bendito seas, Blaskovitz

B.J. regresa pisando fuerte con una secuela que mejora la fórmula original en prácticamente todos sus aspectos

Plataforma analizada: PS4
Álvaro Miranda Sertal
06/11/2017 15:50
Tras la llegada de propuestas como DOOM, se reivindica en los últimos años la figura del shooter en primera persona más tradicional. Dentro de las propias filas de Bethesda existe una franquicia que sigue los mismos pasos, Wolfenstein, con la nueva figura de su protagonista de raza aria. Su universo irradia personalidad y ambición, por lo que esta secuela se espera como una interesante propuesta de acción a la que no debéis perderle de vista.
Wolfenstein II: The New Colossus

Wolfenstein II: Bendito seas, Blaskovitz

En una época en la que la instauración de los micropagos comienza a estandarizarse, el disfrute de los modos en solitario se pone en entredicho, debido a que su potencial recaudación de beneficios está a años luz de igualar mínimamente al de casi cualquier multijugador. El usuario fiel comienza a estar cansado de estas cuestionables prácticas, pero, hasta el momento, no existe una excepción a la regla en ventas que consiga quitarles la razón a los señores de traje.

Suena surrealista, teniendo en cuenta que el actual 2017 se ha convertido en uno de los mejores años de la historia reciente del medio en cuanto a lanzamientos de calidad, compuesta en su mayoría por propuestas single-player. Para rematar la faena, hasta hace recientemente poco estábamos estrenando títulos de la talla de Super Mario Odyssey o South Park The Fractured But Whole, encontrándonos para lo poco que resta de año aún con promesas como Xenoblade Chronicles 2.

La continuidad del videojuego tal y como los conocemos sigue estando un tanto difusa desde su ámbito comercial, pero, al menos, intentemos disfrutar de aquellos que sí creen en la diversidad de sus facetas y saben explotarlas. Dentro de esta misma premisa, llevamos disfrutando desde algunos días de Wolfenstein II: The New Colossus. El clásico ha encontrado en la actual generación de consolas un dulce regreso que ha reivindicado la faceta tradicional del shooter, antes de que el venerado Doom efectuase su regreso. Blaskowitz viene a asestar el golpe definitivo a la invasión Nazi, con un aspecto renovado y un apartado jugable remozado.

El fin de todo mal

Wolfenstein II: The New Colossus nos lleva directamente a los hechos acontecidos tras The New Order, con un Blaskowitz malherido y una Estados Unidos liderada por el mismísimo Fuhrer. La sociedad absolutista alemana se ha fundido con la tierra de los sueños con bastante facilidad, y de forma un tanto sorprendente muchos habitantes del continente americano no lo ven con tan malos ojos. Aunque enfrentados en su momento, ciertas capas de su sociedad comparten ideales, viendo el nuevo régimen como una nueva época dorada en la que, el que no se adapta sufre duras represalias.

Alrededor del propio B.J. se ha construido el mito del terrorista genocida que perturba el orden de un idílico país en auge y que es perseguido como última verdadera amenaza del mismo. Suena un tanto exagerado, pero detrás del americano encontramos un capaz ejército rebelde en pleno reclutamiento en el que nos encontramos todo tipo de personalidades. Es curioso como en una propuesta ampliamente enfocada hacia la acción, encontramos ese componente desaparecido en Mass Effect Andromeda que nos presenta personajes únicos por los que interesarnos y preocuparnos por su bienestar.

Ciertas capas de su sociedad comparten ideales, viendo el nuevo régimen como una nueva época dorada en la que, el que no se adapta sufre duras represalias

En casi todo su conjunto destaca una irradiante personalidad que nos hará querer conocer más sobre el universo en cuestión. Su reinterpretación de la historia se antoja extremadamente fiel y creíble, el estereotipo americano rodeado de la simbología nazi es más efectivo de lo que cualquiera se podría llegar a imaginar, haciendo encajar las piezas de un puzle que de primeras se antoja complicado. Aunque por momentos se sienta reivindicativo, su tono es claramente el del humor, desentonando en un par de ocasiones, pero componiendo un buen puñado de escenas que serán difíciles de olvidar y que sin duda lo hacen digno de alabanza.

Wolfenstein II: The New Colossus

La amenaza de Terror-Billy

Aún con compañía, B.J. es más que capaz de sacarse las castañas del fuego por sí mismo. Localizarlo como principal amenaza de una potencia tan amplia es perfectamente plausible, teniendo en cuenta las fechorías que llegamos a protagonizar a lo largo del viaje. Ya sea en una silla de ruedas a lomos de un jamelgo mecanizado, parecemos haber nacido como azote de los nazis, independientemente de sus contramedidas. El tiroteo ha ganado en velocidad y fluidez en general, bonificando enteros la movilidad en combate por medio de nuevos dispositivos y armamento. De esta forma, se crea un espectacular vals de la muerte en el que nos vemos rodeados de explosiones, enemigos y balas silbando, que disparan los niveles de adrenalina y disfrute hasta niveles insospechados.

Nuestro protagonista es un hombre de acción capaz de cargar con armas largas a dos manos con una facilidad pasmosa, por lo que tiene sentido que, al mejorar el componente frenético, las opciones sigilosas hayan perdido cierto sentido y efectividad. Nos puede librar de combates bastante numerosos, pero la detección es relativamente sencilla y exceptuando enemigos realmente pesados el conflicto/tránsito tendrá una duración similar, además de ser bastante más sobrio. Para realizar una buena infiltración siempre es importante tener en cuenta el escenario por el que uno se mueve, e incluso en este aspecto se sigue sin premiar acercamientos alternativos.

Wolfenstein II: The New Colossus
Hablamos de aspectos jugables erróneos que llevamos aguantando durante años y que se tienen tan asumidos, que a la hora de realizar un cambio más que lógico, impacta con bastante facilidad, cuando no debería ser así

El calificativo de pasillero e imberbe, se ha repetido como uno de sus principales puntos flacos y es difícil negar la evidencia. La fórmula pocas veces se altera y no existe un abanico de opciones precisamente amplio a la hora de atravesar los niveles. Los enemigos tampoco son demasiado variados y muchos escenarios copian patrones que los hacen desatacar poco. Parece la consecuencia más directa de centrarse en su faceta más espectacular y que sin duda hará las delicias de muchos y decepcionará a otros que quieran buscar su propio camino.

Sin embargo, son tópicos que se llevan arrastrando durante años por aquellos a los que se les considera culmen del género. Ponerse a los mandos de algo como Wolfenstein es muy satisfactorio. Ese tipo de automatismos impuestos por la nueva corriente de propuestas como Call of Duty, terminan desgastando y banalizando los combates en pos de una “auténtica experiencia bélica”. Aquí lo que se prioriza es el disfrute del jugador, los enemigos no tienen una puntería ni daño aleatorios y por haberte detectado en un primer momento, no triangularán tu posición exacta vayas a donde vayas. Hablamos de aspectos jugables erróneos que llevamos aguantando durante años y que se tienen tan asumidos, que a la hora de realizar un cambio más que lógico, impacta con bastante facilidad, cuando no debería ser así.

Wolfenstein II: The New Colossus

Max Hass, Max Hass

En versión original, por favor

Valorándolo en su conjunto, la mejora es sustancial en prácticamente todos sus aspectos. Que los escenarios y enemigos podrían ser más variados, sí. Que la lineadad es constante y apenas se le ofrece libertad al jugador, sí. Que la recogida de ítems ralentiza de forma innecesaria los combates, sí, pero ¿es eso es algo que merme al completo su más que disfrutable experiencia jugable? No.

Si a eso le sumamos la personalidad inmanente de su argumento, ambientación y personajes, nos encontramos un shooter en primera persona más que recomendado del que se pueden extraer innumerables lecciones para aquellos que actualmente lideran una corriente como referentes, a la hora de hacer sentir su experiencia como satisfactoria. Como aportación personal, quiero destacar el cuidado apartado sonoro de su versión original. Aunque la versión patria es bastante aceptable, no es comparable a un complejo entramado de voces llenas de matices que con facilidad nos cuentan más sobre los personajes que las poseen. La diversidad es un factor muy a tener en cuenta en esta obra y una buena forma de enfatizarlo, es por medio de una cuidadosamente utilizada herramienta.

9

Lo mejor

Cuidadísima ambientación

Acción frenética y fluida en vena

Argumento y personajes únicos para el recuerdo

Lo peor

Algunos escenarios pecan de repetitivos

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